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viernes, 6 de octubre de 2006

La Prensa: un Problema Boliviano y Universal

Mucho agradeceré la publicación de la siguiente nota.
La Prensa: un Problema Boliviano y Universal
Arturo von Vacano

Gran parte de la prensa occidental sufre del problema que el Presidente de Bolivia Evo Morales puso en el tapete esta semana: porque la prensa, especialmente la impresa, es propiedad de intereses foráneos y trabaja contra su propio pueblo, forma parte de la red internacional de desinformación y propaganda que sirve a los plutócratas del mundo. Esto es, es amiga de los ricos y enemiga de los pobres. Los ejemplos más evidentes de este fenómeno nada nuevo son, claro, los diarios norteamericanos: todo el mundo sabe que el New York Times y el Washington Post sirven con mayor fidelidad los intereses de Israel y los de Wall Street antes que los de los 300 millones de ciudadanos a los que dicen servir. La prensa mexicana es otro ejemplo brutal: no sólo es servil para los plutócratas locales que son sus propietarios, sino que ha extendido sus tentáculos a Centro y Norteamérica. Costa Rica, cuya opinión pública es más mexicana (o anti-mexicana, si se quiere) que costarricense, es un ejemplo que lastima la conciencia de toda persona decente. Chile no es ya impresionante, sino horrible ejemplo: un solo ricacho controla la gran prensa nacional, y es el mismo que casi se compra la presidencia de ese sufrido país en las ultimas elecciones. Para no quemar espacio sin necesidad, permítame el amable lector la afirmación de que todos los países latinoamericanos sufren este mal social a niveles de intensa gravedad. Bush, ese Demonio, es muy útil en este sentido como termómetro de la opinión publica universal y de los enemigos de esa opinión. ¿Desde hace cuantos años soporta el mundo las periódicas visitas de Bush a los países que no amenazan su seguridad física? ¿En cuántas ocasiones ha demostrado el mundo su masivo repudio por el hombre menos simpático de la tierra? Manifestaciones multitudinarias han expresado contra Bush y en forma universal el rechazo más decidido que haya conocido político alguno. Alemania, Francia, Inglaterra (su gran aliado), Italia (un ejemplo monstruoso), España, por no nombrar más, han visto millones de indignados ciudadanos en plazas y avenidas marchando y gritando su furia y disgusto contra el único promotor de la tortura que ha visto nuestra "civilización". La gran prensa de todos esos países, sin embargo, combate cada día la opinión expresada masivamente por los lectores a los que "sirve". Miente, tergiversa e inventa para servir los intereses de sus propietarios en contra de su propios pueblos. La situación es clara para todo observador despierto. Existe una biblioteca mundial de tomos, textos y estudios dedicada a demostrar este absurdo "democrático". Sólo es necesario incluir aquí a las agencias internacionales de noticias, la TV, el cine y la radio como parte muy importante de eso que llamamos prensa o "los medios" cuando nos da por hacernos los cultos. La situación en Bolivia es la misma, pero más transparente. Sólo la ignorancia o la mala fe de sus protagonistas permite un debate sobre esta tragedia tan clara. La teoría dice que casi todos los periódicos del mundo (y esto se aplicaría a todos los medios, menos los estatales) viven de la publicidad y de su circulación. En Bolivia, esta teoría nunca fue realidad. Los medios, especialmente la prensa impresa y la TV, nunca han vivido de la publicidad. Son pésimos como negocio (Presencia, el diario católico ya difunto, lo demostró) porque no son buenos medios publicitarios. La publicidad que publican no vende, y no vende porque la circulación de diarios y revistas es mínima: no pasa de las doce cuadras alrededor de la plaza principal de cada ciudad. En La Paz, los diarios llegan al Centro (los ministerios), la Zona Sur (de los ricos) y Miraflores (la de los menos ricos). En Cochabamba cubren apenas el casco central. En Santa Cruz no pasan del segundo anillo. Los impresos bolivianos son diferentes porque viven a pesar de no tener circulación ni vender publicidad. ¿De qué viven? De la plata de sus propietarios. Son armas políticas. Sirven para alimentar a las agencias internacionales en sus guerras contra los intereses nacionales. Son mantenidos no como negocios legítimos sino como instrumentos de propaganda. Lo que aquí se dice no es novedad para nadie. Todo boliviano lo sabe porque no lee periódicos (no le llegan) o porque sabe que lo que esos diarios dicen no es lo que él mismo ve en calles y plazas. Los diarios son una plaga posible sólo gracias a la paciencia de los bolivianos. ¿Qué explica, entonces, la actitud de los periodistas "profesionales" y profesionales de Bolivia cuando defienden y promueven esta situación? El desempleo. Cuando los periodistas bolivianos se esfuerzan por mantenerla vigente es que están pensando en su propio estómago y nada más. Otro factor, claro, es la ignorancia. Si se diferenciara a los periodistas entre "profesionales" y profesionales, este ultimo equipo sería notable por su escasez. Bastan los dedos de las manos para contar a los profesionales. Los demás, como se dice en Bolivia, son improvisados, otro producto del desempleo. Por ello, apenas protesta Evo Morales contra la desinformación evidente que comete la prensa "grande" contra el país, los periodistas hacen clara demagogia y confunden voluntariamente la libertad comprada de los diarios para trabajar contra el país con la libertad de "libre expresión", imposible en todas partes pero más imposible en Bolivia. Todo periodista con seis meses de práctica sabe que la libertad de expresión en todo el mundo se halla en relación directa con la plata que cada quien lleva en el bolsillo. Tanto pago, cuanto digo. Nunca hubo libertad Gratis de expresión. Por eso se fundan los periódicos, porque se necesita de dinero, y mucho dinero, para gozarla. Lo cual, empero, no es verdad absoluta en Bolivia. Bolivia es un país pionero de la radio como principal medio de comunicación porque los mineros y los campesinos descubrieron en la radio el mejor medio para hablar con sus gentes cuando esas gentes en sus mayorías no sabían leer. Hoy, la radio es un factor político inescapable de la realidad boliviana. Es un medio que da apenas de comer a quienes le sirven, generalmente bolivianos patriotas que sacrifican sus horas de ocio para mantener esas emisoras en el aire. ¿Será necesario decir que su lenguaje no es necesariamente tan rico como el de Cervantes? Les basta y les sobra, sin embargo, porque usan los idiomas autóctonos y joroban, así, a un montón de "espías" foráneos que quisieran saber qué es lo que dicen esos indios tan jodidos. Otra prensa que es ya importante aunque apenas nace es ésta que me publica, la que aparece en el Internet. El Internet es su ventaja y su desventaja: aparece, pero no para las multitudes, a las que debe servir. El Internet es todavía un privilegio en el mundo y en Bolivia, lamentablemente, pero ha destruido ya el monopolio de la prensa grande. ¡Ah, si sólo se dedicaran mis lectores a imprimir alguna nota útil, hacer fotocopias y repartirlas como el pan, cómo cambiaría el mundo! Pero esa hora no llega aún, aún no llega. Porque no llega es que la revolución de los medios es urgente y necesaria. Todo ente pensante y capaz de manejar una computadora debe aprovechar este milagro tecnológico para dejar atrás sus chats idiotas y buscar la información que le hará un ciudadano responsable. Debe hallarla, digerirla, policopiarla y difundirla para acabar con el monopolio del dinero sobre la información. Así es como puede cambiar el mundo. En cuanto a la "crisis" de los medios que sacude hoy a la prensa boliviana, la solución es clara y fácil: basta con exigir a cada medio que publique y difunda la siguiente información: ¿Quiénes son sus propietarios? ¿Quién financia cada medio? Cuando todos vean que los dueños de los diarios y de la TV son los mismos que poseen los bancos, las minas, las fábricas, las grandes empresas, grandes extensiones de tierra improductiva y hasta el aire que se respira, todos coincidirán en que esta es una situación insostenible que es necesario cambiar por mucho que les duela a los cívicos de Santa Cruz.

lunes, 25 de septiembre de 2006

El New York Times aplaude a Evo

La prensa de Bolivia me censura. Mucho le agradeceré la difusión de esta nota si lo considera conveniente. Muchas gracias.

El New York Times aplaude a Evo

Arturo von Vacano

No acababa yo de reírme de las tonterías que escriben algunos comentaristas pequeño burgueses que se placen en morder los talones de Evo cada vez que Evo habla al mundo, cuando vengo a leer este domingo 24 de septiembre en el New York Times un comentario que aplaude al primer Presidente indio de Bolivia tras su discurso en la ONU.

No será esta la primera vez en que aplaudo yo a Evo por tirar al canasto las manidas frases que le preparan asistentes “diplomáticos” y preferir las palabras que salen de su corazón y de su conciencia para hablar al mundo como si fuera su familia inmediata.

El mundo, cansado de escuchar bobadas y cansadas fórmulas, reacciona siempre de modo positivo ante las emociones de Evo porque, aunque lastiman el español (idioma foráneo para él, al fin de cuentas) llegan mucho más lejos que cualquier discurso enlatado gracias a la fuerza y la justicia de sus convicciones. Hablará “mal” para esos burgueses diminutos que le critican su poca elegancia, pero habla muy bien para un mundo que ve en Evo mucho de admirable a pesar de sus dificultades con los usos “diplomáticos”.

También esta vez, mientras en Bolivia dos o tres “periodistas” le atacan porque no es Churchill, seis o siete agencias internacionales, diez o doce periódicos de circulación internacional, 15 o veinte radios y estaciones de TV han aplaudido y elogiado a Evo porque dice verdades como catedrales. Sólo los tontos de capirote o los bellacos de mala fe si fijan más en el envase que en el contenido de los mensajes que Evo lleva al mundo.

La sola hazaña de haber puesto a Bolivia en el mapa universal tras su gira por el mundo debió haber merecido el aplauso y la gratitud de todos los bolivianos decentes. Yo mismo me vi beneficiado en forma indirecta cuando el interés por Evo y Bolivia en USA agotó la segunda edición de mi “Biting Silence” en dos semanas. Valga la ocasión para agradecérselo desde aquí.

¿Van a decir que Expocruz no se beneficia con la imagen de Evo? El interés mundial por Bolivia se ha multiplicado por diez mil: basta ver la cantidad de artículos y fotografías que aparecen en diarios y revistas del mundo todo y semana a semana. Nunca antes aparecieron el Gonicito, el Tuto ni otros canallas del mismo calibre en esa prensa. Antes, Bolivia estaba en la luna y muchos creían que era un lugar de ficción.

Es de esperar que ahora, cuando esos “periodistas” locales con buenos compinches entre los enemigos del país pueden ver los efectos de la verba de Evo, se decidan por fin a abrir los ojos, meterse su racismo despreciable donde deben meterselo e intenten levantar la vista para ver los días actuales con ojos, si no de historiador, por lo menos de personas honestas.

En fin, esta es la nota del NYT que aplaude al Presidente de Bolivia. La traduzco sin más ni más.

Septiembre 23, 2006

LEYENDO LAS HOJAS DE COCA

Por JOHN TIERNEY

El discurso más interesante en las Naciones Unidas esta semana fue, lamento decirlo, el de Evo Morales de Bolivia.

No digo que fuera un discurso bueno, ni siquiera coherente. Eso sería mucho pedir a los gobernantes del mundo en ese maratón de gas anual. La calidad de la retórica es (allí) extremadamente baja. Morales, como su amigo Hugo Chávez, gastó demasiado tiempo desvariando sobre un nuevo orden mundial basado en políticas económicas que han logrado tantas maravillas en Cuba.

Pero Morales trajo al menos una ayuda visual — y gracias a Dios, no fue un libro de Noam Chomsky. A diferencia de Chávez, no asignó tareas de lectura a la ONU. En vez, presentó una hojita verde de coca y, cuando habló de políticas internacionales sobre drogas, habló con mayor lógica que cualquiera que trabaje parea el gobierno de Estados Unidos.

(USA) ha sacrificado la vida de soldados y gastado miles de millones de dólares tratando de impedir que los campesinos cultiven coca en los Andes y opio en Afganistán y en otros países. Pero esas cosechas continúan aumentando y en Estados Unidos el precio en la calle de la cocaína y la heroína ha bajado mucho durante las ultimas dos décadas.

Entretanto, (los norteamericanos) hemos estado ayudando a terroristas y a otros enemigos en el exterior. El Senado ha aprobado el envío de más dinero para programas destinados a reprimir a los cultivadores de opio, cuyo descontento es explotado por un resurgente Taliban. En los Andes, la política norteamericana sobre drogas enfureció tanto a los bolivianos que eligieron a Morales, un ex dirigente de los cultivadores de coca que hizo su campaña para la presidencia sobre la retórica anti-norteamericana que repitió esta semana.

Denunció ante la ONU “la colonización de los pueblos de los Andes” por un intento imperialista de criminalizar la coca. “Se ha demostrado que la hoja de coca no daña al ser humano”, dijo, una declaración que se acerca mucho más a la verdad que la opinión de Washington sobre esas hojas. El polvo blanco que se vende en las calles norteamericanas es peligroso porque es una forma muy concentrada de la cocaína , pero cualquier otra substancia puede ser peligrosa en dosis suficientemente altas.

Los sudamericanos acostumbran beber te de coca y mascar hojas de coca. La ínfima cantidad de cocaína de cada hoja es un leve estimulante y supresor del apetito que es menos amenazadora que el café y las colas; de hecho, puede ser menos adictiva que la cafeína, y en buena cuenta puede hasta ser buena para usted y yo. Cuando la Organización Mundial de la Salud pidió a los científicos que investigaran el te de coca durante los 1990’s, dijeron que no parecía ser causa de problemas de salud y podría dar resultados beneficiosos para la salud.

Pero los funcionarios norteamericanos combatieron la publicación de ese informe y la reducción de las restricciones contra los productos de coca, del modo en que resistieron contra las propuestas de permitir que los cultivadores afganos vendieran opio a las empresas farmacéuticas en lugar de venderlo a los narcotraficantes aliados con el Taliban. La política norteamericana es continuar atacando los cultivos aunque ello empobrece a los campesinos o, lo más típico, les hace delincuentes.

La prohibición contra las drogas en Bolivia y Afganistán ha hecho exactamente lo mismo que hizo la prohibición del alcohol en Estados Unidos: ha financiado el crimen organizado.

La única solución efectiva es el rechazo de esa prohibición. Dar a los cultivadores afganos de opio una oportunidad de venderlo para que se lo use como medicinas contra el dolor; dar a los campesinos de los Andes un mercado internacional legal para sus cosechas y productos como la goma de mascar, pastillas, jabones, tés y otras bebidas. Como propone Ethan Nadelmann, de la Drug Policy Alliance, “Poner otra vez la coca en la Coca-Cola.”

Es lo que quiere también Morales, y tiene razón cuando se queja contra los imperialistas norteamericanos que criminalizan una substancia que ha sido usada durante siglos en los Andes. Si los gringos abusan de un producto hecho de hojas de coca, ese es un problema que Estados Unidos debe solucionar dentro de su casa. El modo más efectivo en cuanto a costo son los programas de tratamiento contra las drogas, no esos esfuerzos inútiles de recortar la oferta.

Norteamérica hace muchas cosas que son malas para la salud de otros pueblos, como los grasosos Big Macs, la Coca Cola y sus azúcares, los letales Marlboros, pero nunca ha permitido que los extranjeros nos digan lo que debemos hacer o no hacer. Los sauditas pueden combatir el alcoholismo prohibiendo la venta del Jack Daniels, pero diríamos que están locos si nos ordenaran acabar con nuestras plantaciones de cebada en el estado de Tennessee.

Estarían más locos aún si trataran de destruir todas las plantaciones de cebada del mundo, pero eso es lo que intenta hacer nuestra política sobre las drogas. Creemos que podemos resolver nuestro problema con la cocaína al acabar con la hoja de coca, pero todo lo que hacemos es dar más poder a demagogos (un gringo escribe esto, recuérdelo usted) como Evo Morales. Nuestros guerreros de las drogas le dieron ese poder. Por eso puede ahora decir lo que dice al mundo.

jueves, 14 de septiembre de 2006

Los Dioses y sus Bromas

Los Dioses y sus Bromas

Arturo von Vacano

Este Milenio portentoso que nos toca vivir como privilegio poco envidiable nos presenta en tonos perfectamente claros esa simpática cualidad que comparten los dioses (los cristianos, los judíos, los musulmanes, los aymaras, lo quechuas y los guaraníes, entre otros que me harían muy larga esta lista) y que consiste en un sentido del humor un tanto craso, no poco brutal, casi siempre temible, pero nunca más evidente.

Comenzó el Milenio con el descubrimiento pasmoso para un par de idiotas en las Islas Verdugas de que la Iglesia Católica es servida por cientos, sino miles, de sacerdotes inclinados a las más horrendas perversiones sexuales que pueda usted imaginarse, deporte al que se dedican contra el sector más indefenso de toda sociedad, los niños que padres demasiados ocupados en ganar dinero ponen cada día a su cuidado. Así, La existencia de legiones de pervertidos en sotana que crean legiones de jóvenes pervertidos ha sido aceptada por las sociedades de Occidente sin más que un par de gritos indignados.

Los dioses, que venían beneficiándose con los diezmos pagados por tales familias desde hace dos mil años, ríen su silente carcajada divina ante esta broma liviana jugada entre dos novenas. Como vemos todos, continúan riendo a pesar de haber perdido buena parte de esa fortuna dedicada en tiempos mejores a construir catedrales, conventos y mazmorras si no a emparedar monjas.

Note el perspicaz lector que toda generación anterior sabía y conocía esta debilidad de los ensotanados. La diferencia hoy consiste sólo en que todo el mundo la conoce. La identidad está en que sólo uno de cada millón ha intentado hacer algo para mejorar las cosas. Ante esa realidad, sabemos ya cual Angel ríe a destajo y se rasca la barbilla. Las cosas no han mejorado.

Ello, en cuanto al mal llamado Occidente y sus campeones.

En nuestra América cobriza también se cuecen habas en este sentido, lamentablemente, aunque aquí los dioses se presentan realmente groseros. Mal educados, diría yo.

No dudo de que mi amable lector dedica cada mañana su primera oración a la ciudad de El Alto, ese magnífico conglomerado de increíbles construcciones de adobe, calamina, cartón de embalar, latas viejas y uno que otro ladrillo que aloja a más de un millón de bípedos parlantes trilingües. Esas capacidades, entre otras, maravillan a todos sus bravos pero escasos visitantes, pero no alcanzan para vestirlos y alimentarlos como si fueran seres humanos. Que son seres humanos se descubrió en 1952, no antes. Que son poderosos seres humanos se demuestra cada día porque viven en condiciones similares a las del Polo Norte, si no peores. Que se mueren a un ritmo harto acelerado no se dice, porque sería mal visto. Pero que continúan allí, luchando día a día, que han creado una Orquesta Sinfónica Municipal, Un Taller Experimental de Teatro y otras maravillas urbanas excepto un Programa Espacial Quinquenal, son hechos de que nadie se atreve a dudar.

Lo malo fue que se olvidaron de un sistema que reemplazara su milenaria costumbre de ocultarse tras la roca más cercana cada vez que necesitan aliviar el vientre. Lo que debo decir y no quiero decir es que El Alto produce, entre las muchas maravillas que produce, un océano diario de eso que los niños de cinco años llaman caquita y que no es una masita simpática pero hedionda porque se trata de más de un millón de bípedos trilingües acostumbrados a ocultarse tras una roca tres veces al día. No pido al lector que se imagine la situación tal como es porque no soy aficionado a la tortura y porque no necesito a hacerlo. Bastará con que le pida que recuerde el Lago Titicaca, el más alto del mundo, el llamado Sagrado desde que Inti era cadete, el de las aguas cristalinas, el que aloja y protege a las Islas de las Vírgenes del Inca, el que cada aymara y cada quechua lleva en el corazón como llevan los católicos la imagen del Papa Ratzinger.

Si, ese Lago. El mismo.

Bueno, ahora es la bacinilla de El Alto. Hace seis meses que las autoridades han descubierto que la caquita de El Alto está cegando el Lago Sagrado de los Incas. Si la cosa sigue así, pronto será el Lago de Caquita más Alto del Mundo.

La verdad es que es necesario ser un dios para imaginar una broma tan pesada. No hace nueve meses de que los pueblos liberados por su propio voto acudieron a Tiahuanaco para coronar a su primer presidente indio entre pututus y bombos y agradecer a los dioses por lo que un periodista local harto respetado consideró el retorno del legendario Pachacuti. Un despreciable político local calificó esa ceremonia de “tsunami” político. Llovió todo aquel día, pero el cielo se despejó justo ante la aparición de ese presidente indio y un bello e inmenso arco iris brilló en todo su esplendor para dar mayor solemnidad a la ceremonia. Es necesario ser un cínico de nacimiento para dudar de que los dioses lo miraban todo desde detrás de sus nubes.

Especialmente porque nada de eso hubiera sido posible sin El Alto. El Alto es la causa y la razón de aquel día y de todos los días que se viven desde entonces. Es el alma de la Revolución que ese pueblo necesita y será sin duda alguna la carne de los sacrificios que pudieran exigir los días próximos.

Todo ello… ¿para terminar en el Lago de Caquita más Alto del Mundo?

Por supuesto, existe una solución también para esta broma divina, mirando la cual ríen su silente carcajada los milenarios dioses que lo habitan todavía aunque la cosa está que hiede: los patos salvajes del lago, una de las causas de orgullo y pasmo para quienes lo aman y admiran, han comenzado a morir. Las cañas de totora con que ingenieros locales construyeron la legendaria y gigante balsa Kon-Tiki para cruzar el Pacifico hasta los mares del Sur se secan y mueren hora a hora. El Lago mismo, espejo del cielo, se hace cada vez más oscuro y tenebroso. Es seguro que los sapos gigantes que habitan sus profundidades jamás vistas por ojos humanos desaparecerán una noche próxima. El Lago muere porque El Alto vive.

Pero hay una solución. Es una solución que debe esperar mi próxima nota porque por ahora se me ha acabado el espacio, y creo que se da así otra broma de los dioses.

jueves, 13 de julio de 2006

La Solución Boliviana

Para los que no lo conocen, Arturo von Vacano, ( http://www.avonvac.com/ ) es en mi modesta opinión el mejor escritor Boliviano contemporaneo cuya lucides le a permitido penetrar en esa suerte de alucinación logica que aveces es la realidad boliviana y retratarla mas allá de la burda caricatura costumbrista o de ese ansiado aire de universalidad que nos atribuye la literatura boliviana..

Aunque no comparto es visón fatalista de nuestro futuro creo que merece ser escuchado, no solo por lo qué es o por lo que generosamente a dado a su pais, sino sobre todo por que los que creemos que este es el momento de construir un pais para todos. dPrimero debemos reconocernos a nosotros, como nosotros y eso solo sera posible si aprendemos a escucharnos, talvez sea la única forma de empezar el dialogo.





La prensa boliviana me censura.

Le ruego distribuir esta nota entre sus amigos si lo cree conveniente. Muchas gracias.



La Solución Boliviana

Arturo von Vacano



La meritocracia es una sistema educacional por el cual un individuo de inteligencia media pero emprendedor se dedica a memorizar los disparates que tipos raros de apellidos impronunciables han dicho o escrito alguna vez sobre cualquier tema. Los usa luego para justificar sus propios disparates.

Tras esta muy necesaria advertencia, me permito usar el nombre de Peter W. Galbraith, cuyo mérito doble parece ser una singular inteligencia y el accidente de ser hijo del famoso economista, y citar uno de sus presuntos disparates.

Este Galbraith ha escrito la siguiente definición, que a los bolivianos nos viene al pelo porque no nos define: "Una nación es un grupo de individuos que comparten una identidad común".

Estoy seguro de que todos los bolivianos menos los que nunca están contentos con nada estarán de acuerdo con esa definición, sobre todo si lo piensan un poco antes de protestar. También estoy muy seguro de que, al no definirnos, define la suerte de Bolivia y describe a este país que nunca pudo ser, sobre todo después del 2 de julio ppdo.

La partición a lo grueso 60-40 de los votos emitidos en esa fecha indica con claridad meridiana que ese 40% no aceptará jamás la identidad de ese 60%, y viceversa.

Esto es, los que hoy conocemos como bolivianos han dicho al mundo que no comparten su identidad de bolivianos, y por tanto la tierra que pisan, ese país, esa utopía, esa nación, no existe. Es imposible. La identidad de boliviano no existe. Lo que existe son dos grupos antagonistas y empeñados en asesinar a Bolivia (lo poco que han dejado185 años de vida "republicana") y entregar los restos a sus amables vecinos.

Es decir, niegan su himno patrio, aquello de "morir antes que esclavos vivir", y eligen el destino de diminutas colonias brasileñas, peruanas o chilenas, según el rincón que a cada cual le toque.

Aplicando su escrito a Irak, Galbraith explica: "Sunis, shiitas y kurdos, todos, tienen una identidad religiosa o étnica. Lo que no tienen es una identidad iraquí."

Con lo cual nos da en el ojo, como se dice: crucos y collas tienen una identidad étnica. Lo que no tienen es una identidad boliviana.

Por "cruco" entiendo aquí a la "media luna" y todos sus mitos y estupideces y por "colla" todas las estupideces y mitos de la wipala.

Y por "solución boliviana" para el problema de Bolivia entiendo esta condena a muerte que los votantes aplicaron al país que les vio nacer cuando hallaron el tiempo necesario para olvidar por un momento el último Mundial.

Galbraith propone para Irak una confederación de tres estados, sunistán, shiistán y kurdistán. Como los gringos son o serán quienes reciban este tipo de proposiciones, Galbraith propondría tres protectorados o cuatro a USA, el "papito" de la película, y los pondría bajo el ala de nuestros buenos vecinos.

USA se lavaría luego las manos, como Pilatos, y nuestros buenos vecinos harían con nosotros lo que hacen tan bien hoy los iraquíes, matar hasta dejar casi vacío el país.

¿En cuanto tiempo se puede liquidar a seis millones de opas usando armamento muy moderno? Menos de un año. Lo digo yo, no Galbraith.

Eso es lo que la votación del 2 de julio ha elegido, y eso es lo que buscan los idiotas que prefieren la "media luna" o la wipala antes del rojo, amarillo y verde.

En lo personal, yo lo supe apenas terminé de leer el primer libro de Historia de Bolivia que me regalara Don Alfredo Ayala, mi amado profesor preferido, de modo que nada de esto me sorprende.

Me dolió mientras leía el "Antón", que describe con pelos y señales esta solución tan boliviana para Bolivia pero, como lo indica "Hombre Masa", prefiero un final de bomba antes de una eternidad de hambrunas, esclavitud, miseria o, como dijo aquel que ya nadie recuerda, un lugar donde "muchos viven como perros para que unos pocos vivan como cerdos". Mucho más digna es la suerte de Cochise, pues que no habrá otra.

Pero, viejo y ya en capilla, el estomago me arde y se rebela al contemplar la estupidez, el egoísmo y la ceguera de esos que el azar me ha dado por compatriotas y que se forjan día a día el privilegio de haber asesinado a una nación.


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afectuosamente
Julio Prado
http://el-bufon.blogspot.com