TEMAS PRINCIPALES

martes, 19 de septiembre de 2006

L@s zapatistas y la Otra

L@s zapatistas y la Otra: los peatones de la historia

Introducción y primera parte


Por Subcomandante Insurgente Marcos
El Otro México

18 de septiembre de 2006

Introducción.

Este escrito está pensado para y dirigido especialmente a l@s adherentes a la Sexta y a la Otra Campaña. Y, claro, a quien pudiera simpatizar con nuestro movimiento.

Las que aquí presentamos son parte de reflexiones y conclusiones que se les han compartido a algun@s personas, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Siguiendo nuestro “modo” en la Otra Campaña, primero escuchamos la palabra de est@s compañer@s y ya luego expusimos nuestro análisis y conclusión.

La Comisión Sexta del EZLN ha estado atenta a las opiniones y propuestas de una parte de compañer@s de la Otra campaña, en lo que se refiere a la llamada “crisis postelectoral”, a las movilizaciones en diversos puntos del país (particularmente en Oaxaca con la APPO, y en el DF con AMLO), y a la Otra Campaña. En cartas, en relatorías de reuniones y asambleas, en la página electrónica, en algunos casos en sus posiciones públicas, y en encuentros personales y de grupo, algun@s adherentes se han manifestado sobre estos puntos.

Durante parte del mes de julio y todo el mes de agosto, la Comisión Sexta del EZLN sostuvo reuniones multilaterales con algun@s compas adherentes de 19 estados de la república: D.F., Estado de México, Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Colima, Nayarit, Guanajuato y Aguascalientes.

Además, con organizaciones políticas y sociales con presencia en varias partes del país, y con nuestr@s compañer@s del Congreso Nacional Indígena.

Según nuestras limitadas posibilidades, sostuvimos estas reuniones en locales de l@s compas de la Otra en la Ciudad de México y en los estados de Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala y Puebla.

No fue posible ni deseable para nosotros hablar directamente con tod@s l@s adherentes. Esto dio lugar a que, en algunas partes, se nos acusara de “excluir” a algun@s. Sobre esto decimos que, en La Otra Campaña, corresponde a cada grupo, colectivo, organización o persona decidir con quién se reúne de la Otra, cuándo, cómo y con qué agenda. Haciendo uso de este derecho la Comisión Sexta del EZLN escuchó y habló con quien aceptó nuestra invitación.

Sin embargo, aunque se trataron de reuniones privadas, nuestros planteamientos no fueron ni son secretos. A quienes, amables, nos escucharon, les pedimos entonces que transmitieran a otr@s compañer@s de sus estados y unidades organizativas de trabajo, lo que pensábamos como Comisión Sexta del EZLN. Algun@s de ell@s, con nobleza, accedieron y lo han hecho a cabalidad. Otr@s han aprovechado para agregar valoraciones de ell@s como si fueran del EZLN o han editado propositivamente su “relatoría” para dar una versión tendenciosa de lo que planteamos en esas reuniones.

Los temas de estas reuniones fueron:

La situación nacional arriba, particularmente lo electoral.
La situación nacional abajo, en la gente que no es de la Otra.
La situación de la Otra Campaña.
La propuesta del EZLN para el “¿qué sigue?” de la Otra Campaña.

Algunas de las reflexiones de l@s compas con los que nos reunimos las incorporamos ahora a nuestro pensamiento, reflexión y conclusión. Sin embargo, es preciso dejar claro que lo que ahora comunicamos, y proponemos, a tod@s nuestr@s compas de la Sexta y de La Otra es responsabilidad única de la Comisión Sexta del EZLN, y es como organización adherente a La Otra que lo hacemos.

A quienes se sintieron excluidos o marginados, nuestras disculpas sinceras y nuestra solicitud de comprensión.

Sólo de manera tendencial, presentamos una breve reseña de lo que ocurrió al interior del EZLN y desembocó en la Sexta Declaración, nuestro balance (que no pretende ser EL balance) a un año de la Sexta y la Otra, nuestro análisis y posición sobre lo que arriba ocurre, y nuestra propuesta para los siguientes pasos de La Otra.

Lo que aquí presentaremos fue ya consultado, en sus líneas generales, con l@s comandant@s del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, así que representa no sólo la posición de la Comisión Sexta sino la de la dirección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Sale y vale.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.

Los Zapatistas y la Otra: los peatones de la historia.

Septiembre del 2006.

Primera Parte: Los Caminos a la Sexta.

De manera sintética, puesto que ya hemos abundado en este tema, expondremos el proceso previo, interno al EZLN, a la Sexta Declaración:

1.- La traición de la clase política mexicana y su descomposición.- A finales de abril del 2001, luego de la Marcha del Color de la Tierra y del apoyo de millones de personas, de México y del mundo, a la causa del reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, la clase política en su conjunto aprobó una contrarreforma. De esto ya hemos platicado más extensamente, ahora sólo señalamos lo fundamental: los tres principales partidos políticos nacionales, PRI, PAN y PRD, dieron la espalda a la justa demanda de los indígenas y nos traicionaron.

Entonces algo se rompió definitivamente.

Este hecho (que cuidadosamente “olvidan” quienes nos reclaman nuestras críticas a la clase política en su conjunto), fue fundamental para los pasos posteriores del EZLN, tanto en lo interno como en lo externo. A partir de ahí, el EZLN realiza una valoración de lo que fue su propuesta, el camino que siguió y las posibles causas de esa traición.

Por medio de análisis públicos y privados, el EZLN caracterizó al modelo socioeconómico dominante en México como NEOLIBERAL. Señaló que una de sus características es la destrucción del Estado-Nación, la que incluye, entre otras cosas, la descomposición de los actores políticos, de sus relaciones de dominio y de sus “modos”.

El EZLN había creído, hasta entonces, que existía cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política, particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y que era posible, con movilizaciones y en alianza con este sector, arrancar a los gobernantes el reconocimiento de nuestros derechos como pueblos indios. Por ello, buena parte de las acciones públicas externas de EZLN estuvieron destinadas a la interlocución con esa clase política, y al diálogo y la negociación con el gobierno federal.

Pensábamos que los políticos de arriba iban a entender y a cumplir una demanda que había costado un alzamiento armado y sangre de mexicanos; que eso encaminaría el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal a un final satisfactorio; que así podríamos “salir” a hacer política civil y pacífica; que con el reconocimiento constitucional se tendría un “techo jurídico” para los procesos de autonomía que se vienen dando en varias partes del México indio; y que se fortalecería la vía del diálogo y la negociación como alternativa para la solución de conflictos.

Nos equivocamos.

La clase política en su conjunto fue avara, vil, ruin… y estúpida. La decisión que tomaron entonces los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD) demostró que las supuestas diferencias entre ellos no son más que simulaciones. La “geometría” de la política de arriba se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro, ni derecha. Tan sólo una banda de ladrones con fuero… y con cinismo en horario mediático estelar.

No sabemos si nos equivocamos desde el inicio, si ya para 1994 (cuando el EZLN opta por las iniciativas civiles y pacíficas) la descomposición de la clase política ya era un hecho (y el llamado “neocardenismo” era sólo una nostalgia del 88); o si en esos 7 años el Poder había acelerado el proceso de putrefacción de los políticos profesionales.

Desde 1994, personas y grupos de la entonces llamada “sociedad civil”, se habían acercado a nosotros para decirnos que el neocardenismo era honesto, consecuente y un aliado natural de todas las luchas populares, no sólo la neozapatista. Creemos que, en la mayoría de los casos, esa gente lo hizo con buena intención.

La posición del hoy empleado de Vicente Fox, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y de su hijo, el patético Lázaro Cárdenas Batel (hoy gobernador de un Michoacán controlado por el narcotráfico), en la contrarreforma indígena es ya conocida. De la mano del después flamante coordinador de la campaña de AMLO, Jesús Ortega, los senadores perredistas votaron una ley que fue denunciada como una farsa incluso por organizaciones indígenas anti-zapatistas. Se confirmaron así las palabras de un antiguo militante de izquierda: “el general Cárdenas murió en 1988”. Los diputados del PRD, por su parte, en la cámara baja aprobaron una serie de leyes secundarias y reglamentos que consolidaron la traición.

Sólo recordamos que, cuando denunciamos públicamente esta actuación del neocardenismo, fuimos atacados (caricaturas incluidas) por los mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas es un traidor (sólo que ahora por no haber apoyado a López Obrador). Claro, una cosa es traicionar a unos indios, y otra muy diferente traicionar al LÍDER. Se nos dijo entonces “sectarios”, “marginales”, y que, al “atacar” a Cárdenas “los zapatistas le hacían el juego a la derecha”. ¿Les suena? Y ahora el ingeniero se quiere hacer el “izquierdista” y crítico de AMLO… mientras trabaja para el inquilino de Los Pinos en la comisión de festejos del bicentenario de la independencia.

Después de esa traición, nosotros no podíamos hacer como si no hubiera pasado nada (no somos perredistas). Con el objetivo de la ley indígena habíamos entablado el proceso de diálogo y negociación con el gobierno federal y llegado a acuerdos, habíamos construido una interlocución con la clase política, y habíamos llamado a la gente (en México y en el mundo) a que se movilizara con nosotros con esa demanda.

En nuestro error habíamos arrastrado a mucha gente.

No más. El siguiente paso del EZLN no sólo no iría encaminado a hablar y escuchar a los de arriba, sino que los confrontaría… radicalmente. Es decir, el siguiente paso del EZLN iría contra todos los políticos.

2.- ¿Lucha armada o iniciativa civil y pacífica?.- Después del rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas por la contrarreforma, algunos intelectuales (varios de los cuales nos reprocharían después el no apoyar a AMLO y al PRD en la lucha por la silla presidencial) llamaron implícitamente a la violencia. Palabras más, palabras menos, dijeron que a los indígenas ya no les quedaba otro camino (véanse las declaraciones y editoriales de esos días –septiembre y octubre del 2002-). Alguno de ellos, hoy flamante “intelectual orgánico” del movimiento postelectoral de López Obrador, festinó la decisión de la SCJN y escribió que, entonces, al EZLN sólo le quedaban dos caminos: o renegociar con el gobierno o alzarse de nuevo en armas.

Las disyuntivas que allá arriba se plantean (y que hacen suyas algunos intelectuales “de izquierda”), son falsas. Fue viendo hacia dentro nuestro, que decidimos no hacer ni una cosa ni otra.

Teníamos entonces la opción de la reanudación de los combates. No sólo teníamos la capacidad militar para hacerlo, también contábamos con la legitimidad para ello. Pero la acción militar es una típica acción excluyente, el mejor ejemplo de sectarismo. En ella están los que tienen los pertrechos, el conocimiento, las condiciones físicas y mentales, y la disposición no sólo a morir, sino a matar. Nosotros recurrimos a ella porque, como lo dijimos entonces, no nos habían dejado otro camino.

Además, habíamos hecho, en 1994, un compromiso de insistir en el camino civil. No con el gobierno, sino con “la gente”, con la “sociedad civil” que no sólo apoyó nuestra demanda, también participó directamente en nuestras iniciativas a lo largo de 7 años. Estas iniciativas fueron espacios para la participación de tod@s, sin más exclusión que la deshonestidad y el crimen.

Según nuestra valoración, teníamos un compromiso con esa gente. Así que nuestro siguiente paso, pensamos, debería ser también una iniciativa civil y pacífica.

3.- La lección de las iniciativas anteriores: mirar abajo.- Mientras la clase política, en 2001, convertía en ley su traición, en las comunidades zapatistas informaba la delegación que participó en la llamada “Marcha del Color de la Tierra”. Contra lo que se pueda pensar, el informe no se refería primordialmente a lo que se había hablado y escuchado con y de políticos, dirigentes, artistas, científicos e intelectuales; sino a lo que habíamos visto y escuchado del México de abajo.

Y la valoración que presentábamos coincidía con la que habían hecho los 5,000 delegados de la consulta de 1999 y los de la Marcha de los 1,111 en 1997. A saber, había un sector de la población que nos interpelaba, que nos decía “los estamos apoyando en esto de las demandas indígenas, pero ¿y nosotros qué?” Y este sector estaba, y está, formado por campesinos, obreros, empleados, mujeres, jóvenes. Sobre todo mujeres y jóvenes, con todos los colores pero la misma historia de humillación, despojo, explotación y represión.

No, no leímos que pidieran alzarse en armas. Tampoco que esperaran un líder, un guía, un caudillo, un “rayo de esperanza”. No, leímos y entendimos que esperaban que lucháramos junto con ell@s por sus demandas específicas, así como ell@s luchaban junto con nosotros por las nuestras. Leímos y entendimos que esa gente quería otra forma de organizarse, de hacer política, de luchar.

La “salida” de los 1,111 y de los 5,000 había significado “abrir” todavía más nuestros oídos y mirada, porque est@s compas habían visto y escuchado, DIRECTAMENTE Y SIN INTERMEDIARIOS, a l@s de abajo. No sólo la situación de vida de personas, familias, grupos, colectivos y organizaciones, también su convicción de lucha, su historia, su “esto soy”, su “aquí estoy”. Y era gente que no había podido visitar nunca nuestras comunidades, que no conocía directamente nuestro proceso, que sólo sabía de nosotros lo que nuestra palabra le había narrado. Y no era gente que hubiera estado en el templete de las distintas iniciativas en las que l@s neozapatistas hacíamos contacto directo con l@s ciudadan@s.

Era gente humilde y sencilla a la que nadie escuchaba, y que necesitábamos escuchar… para aprender, para hacernos compañer@s. Nuestro siguiente paso debería ser para hacer contacto directo con esa gente. Y si antes había sido para hablar y que nos escucharan, ahora debía ser para escucharl@s. Y no para relacionarnos con ell@s en una coyuntura, sino a largo plazo, como compañer@s.

También analizamos que la delegación zapatista, cuando “salía” a alguna iniciativa, era “aislada” por un grupo de personas: las que organizaban, las que decidían cuándo, dónde y con quién. No juzgamos si eran buenas o malas, sólo lo señalamos. Por lo tanto, la siguiente iniciativa debía poder “detectar” esos “aislamientos” en un inicio, para evitarlos más adelante.

Además, queriéndolo o no, las “salidas” del EZLN habían privilegiado la interlocución con un sector de la población: la clase media ilustrada, intelectuales, artistas, científicos, líderes sociales y políticos. Puestos a escoger, en la nueva iniciativa tendríamos que elegir entre ese sector o el de los más desposeídos. Y, si teníamos que elegir, lo haríamos por es@s, l@s de abajo, y construir un espacio para encontrarnos con ell@s.

4.- El “costo” de ser consecuente.- Cada conclusión que hacíamos en el análisis interno nos llevaba a una definición, y ésta a una nueva conclusión. Según nuestro modo, no podíamos llamar a la gente a una iniciativa sin decirle claramente lo que pensábamos y a dónde queríamos ir. Si valorábamos que con la clase política nada, que nada arriba, debíamos decirlo. Debíamos hacer una crítica frontal y radical de TODA la clase política, ya sin diferenciar (como diferenciábamos antes a Cárdenas del PRD), dando nuestros argumentos y razones. Es decir, avisarle a la gente lo que se había roto.

Pensamos entonces (y, como se vería después, no nos equivocamos) que el sector que antes siguió a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, “olvidaría” después las acciones legislativas y de gobierno del PRD, las incorporaciones de expriístas, los coqueteos con el gran dinero, las represiones y agresiones de gobiernos perredistas a movimientos populares fuera de su órbita, el silencio cómplice de López Obrador frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San Andrés, y proclamaría a AMLO nuevo líder. De López Obrador hablaremos más adelante, por ahora sólo diremos que la crítica lo incluiría y, era de esperar, eso molestaría y alejaría a ese sector que había estado cerca del neozapatismo.

Este sector, formado principalmente, pero no sólo, por intelectuales, artistas, científicos y líderes sociales, incluía también a lo que llaman “la base social perredista” y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante del PRD, piensa que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana. Y toda esta gente, junto a mucha más que no suscribía ni suscribe los análisis y posiciones del PRD, había formado una especie de “escudo” en torno a las comunidades indígenas zapatistas. Se había movilizado cada vez que sufríamos una agresión… menos cuando la agresión provino del PRD.

La crítica y la distancia frente a AMLO, a quien consideraban y consideran su alternativa para arriba, sería considerada una crítica a ell@s. Ergo, no sólo dejarían de apoyarnos, también pasarían a atacarnos. Así ocurrió.

Entre los “triunfos” de quienes, desde la academia, las ciencias, las artes, la cultura y la información, apoyan incondicional y acríticamente a López Obrador (y hacen ostentación de intolerancia y despotismo… aún sin tener el gobierno) está uno que ha pasado desapercibido: lograron lo que no pudo el dinero, las presiones y las amenazas, es decir, cerrar los pocos espacios públicos que daban lugar a la palabra del EZLN. Primero mintieron, luego tergiversaron y calumniaron, después arrinconaron y, por último, eliminaron nuestra palabra. Ahora tienen el campo libre para hacerse eco estridente (previa edición) de lo que dice y contradice AMLO, sin que nada ni nadie les haga sombra.

Pero el costo no sólo sería político… también militar. Es decir, el “escudo” dejaría de serlo y la posibilidad de un ataque militar contra el EZLN sería cada vez más atractiva para los poderosos. La agresión vendría entonces con ropas verde olivo, azules, tricolores… o, como ocurrió, amarillas (el gobierno perredista de Zinacantán, Chiapas, atacó con armas de fuego una movilización pacífica de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004, los paramilitares amarillos formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras “redes ciudadanas de apoyo a AMLO” -otro “olvido” de quienes reclamaron y reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al perredista-).

Entonces decidimos separar la organización político-militar de la estructura civil de las comunidades. Esto era una necesidad apremiante. La injerencia de la estructura político-militar en las comunidades había pasado, de ser un impulso, a convertirse en un obstáculo. Era el momento de hacerse a un lado y no estorbar. Pero no sólo se trataba de evitar que el proceso que habían construido (con aporte, ingenio y creatividad propios) las comunidades zapatistas, fuera destruido al mismo tiempo que el EZLN o estorbado por él. Se buscaría también que el costo de la crítica a la clase política fuera “pagado” sólo por el EZLN y, preferentemente, por su jefe militar y vocero.

Pero no sólo. En el caso de que las comunidades zapatistas decidieran dar el paso que el EZLN veía como necesario, urgente y consecuente, debíamos estar listos para sobrevivir a un ataque. Por eso, tiempo después, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona arrancaría con una alerta roja, y había que prepararse, por años, para ella.

5.- Anticapitalista y de izquierda.- Pero la conclusión principal a la que llegamos en nuestra valoración no tenía qué ver con estos aspectos, digamos, tácticos, sino con algo fundamental: el responsable de nuestro dolor, de las injusticias, desprecios, despojos y golpes con los que vivimos, es un sistema económico, político, social e ideológico, el sistema capitalista. El siguiente paso del neozapatismo tenía que señalar claramente al responsable, no sólo de la conculcación de los derechos y de la cultura indígena, sino de la conculcación de derechos y de la explotación de la gran mayoría de la población en México. Es decir, debería ser una iniciativa anti-sistémica. Antes de eso, aunque tendencialmente todas las iniciativas del EZLN eran anti-sistémicas, no eran señaladas claramente. Toda la movilización en torno a los derechos y cultura indígena había sido dentro del sistema, incluso con la intención de construir interlocución y un espacio jurídico dentro de la legalidad.

Y definir al capitalismo como el responsable y el enemigo traía consigo otra conclusión: necesitábamos ir más allá de la lucha indígena. No sólo en declaraciones y propósitos, también en organización.

Se necesitaba, se necesita, pensábamos, pensamos, un movimiento que una las luchas en contra del sistema que nos despoja, nos explota, nos reprime y nos desprecia como indígenas. Y no sólo a nosotr@s como indígenas, sino a millones que no son indígenas: obreros, campesinos, empleados, pequeños comerciantes, ambulantes, trabajador@s sexuales, desempleados, migrantes, subempleados, trabajador@s de la calle, homosexuales, lesbianas, transgénero, mujeres, jóvenes, niñ@s y ancian@s.

En la historia de la vida pública del EZLN habíamos conocido a otras organizaciones y pueblos indios y nos habíamos relacionado con ell@s con fortuna. El Congreso Nacional Indígena nos había permitido no sólo conocer y aprender de las luchas y procesos de autonomía que pueblos indios estaban llevando adelante, también habíamos aprendido a relacionarnos con ell@s con respeto.

Pero también habíamos conocido a organizaciones, colectivos y grupos políticos y culturales con una definición claramente anticapitalista y de izquierda. Frente a ell@s habíamos mantenido desconfianza, distancia y escepticismo. La relación había sido, sobre todo, un continuo desencuentro… de ambos lados.

Al reconocer al sistema capitalista como responsable del dolor indígena, el EZLN tenía que reconocer que no sólo a nosotros nos producía ese dolor. Estaban, están, es@s otr@s que hemos ido encontrando a lo largo de estos 12 años. Reconocer su existencia era reconocer su historia. Es decir, ninguna de esas organizaciones, grupos y colectivos había “nacido” con el EZLN, ni a su ejemplo, ni a su sombra, ni bajo su techo. Eran, son, agrupamientos con una historia propia de lucha y dignidad. Una iniciativa antisistema capitalista debía no sólo tomarlos en cuenta, sino plantear una relación honesta con ell@s, es decir, una relación respetuosa.

L@s compas del Congreso Nacional Indígena nos habían enseñado que reconocer historias, modos y ámbitos es la base para el respeto. Así que pensábamos que era posible plantear esto a otras organizaciones, grupos y colectivos anticapitalistas. La nueva iniciativa debía plantearse la construcción de coincidencias y alianzas con es@s otr@s, sin que ello significara unidad orgánica o hegemonía de ell@s o del EZLN.

6.- Mirar arriba… lo que no se dice.- Conforme iba avanzando allá arriba la lucha por la silla presidencial, iba quedando claro para nosotros que lo fundamental no se tocaba: el modelo económico. Es decir, el sistema que padecemos como pueblos indios y como mexican@s, no era abordado por ninguna propuesta de quienes se disputaban el arriba, ni por el PRI, ni por el PAN, ni por el PRD.

Como ha sido señalado, no sólo por nosotros, la propuesta supuestamente de “izquierda” (la del PRD en general y la de AMLO en particular), no era ni es tal. Era y es un proyecto de administración de la crisis, asegurando ganancias para los grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos, amenazas y represión. Desde la llegada de Cárdenas Solórzano al gobierno de la capital, luego con Rosario Robles y después con López Obrador y Alejandro Encinas, la ciudad de México era y es gobernada como con el PRI, pero ahora bajo la bandera del PRD. Cambió el partido pero no la política.

Pero AMLO tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores: carisma y habilidad. Si antes Cárdenas usó el gobierno de la ciudad como trampolín para la presidencia; López Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero. El gobierno de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió en el principal promotor y publicista de la candidatura del perredista. Según nuestras valoraciones, AMLO ganaría la elección para presidente de la República.

Y no nos equivocamos. López Obrador obtuvo el mayor número de votos entre quienes se disputaban la presidencia. Aunque no con la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.

En donde sí nos equivocamos es en pensar que el recurso del fraude electoral era ya cosa del pasado. De esto hablaremos más adelante.

Siguiendo con nuestro análisis, la llegada de AMLO y su equipo (formado por puros salinistas descarados o vergonzantes, además de una runfla de personas viles y ruines) a la presidencia de la República significaba la llegada de un gobierno que, aparentando ser de izquierda, operaría como de derecha (tal y como hizo, y hace, en el gobierno del DF). Y, además, llegaría con legitimidad, simpatía y popularidad. Pero nada de lo esencial del modelo económico sería tocado. En palabras de AMLO y su equipo: “se mantendrían las políticas macroeconómicas”.

Como casi nadie dice, las “políticas macroeconómicas” significan aumento de explotación, destrucción de la seguridad social, precarización del trabajo, despojo de tierras ejidales y comunales, aumento de la migración a los Estados Unidos, destrucción de la historia y la cultura, represión frente al descontento popular… y privatización del petróleo, la industria eléctrica y la totalidad de los recursos naturales (que, en el discurso lopezobradorista, se disfrazaban como “coinversión”).

La política “social” (los “analistas” afines a AMLO “olvidan”, otra vez, las grandes semejanzas con aquel “solidaridad” de Carlos Salinas de Gortari – el “innombrable” renombrado en el equipo de López Obrador) de la propuesta perredista, se nos decía, sería posible reduciendo el gasto del aparato gubernamental y eliminando (¡ja!) la corrupción. El ahorro obtenido serviría para la ayuda a los sectores “más vulnerables” (ancianos y madres solteras) y para apoyar las ciencias, la cultura y el arte.

Entonces pensamos: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el apoyo de los grandes empresarios, además del respaldo incondicional de la intelectualidad progresista; sigue el proceso de destrucción de nuestra Patria (pero con la coartada de ser una destrucción “de izquierda”); y cualquier tipo de oposición o resistencia sería catalogada como “patrocinada por la derecha, al servicio de la derecha, sectaria, ultra, infantil, aliada de Martha Sahagún (entonces era Martita la que “sonaba” como precandidata del PAN – después la etiqueta diría “aliado de Calderón”-) y bla, bla, bla”, reprimida (como el movimiento estudiantil de 1999-2000; el pueblo de San Salvador Atenco –recordemos que todo inicia con el perredista presidente municipal de Texcoco, -los diputados del PRD en el Estado de México, hoy demandantes de la libertad de l@s pres@s, saludaron y apoyaron en su momento la represión policíaca-; y l@s jóvenes que fueron reprimid@s por el gobierno perredista de ese “defensor del derecho a la libre expresión”, Alejandro Encinas, paradójicamente, por bloquear una calle en demanda de libertad y justicia para Atenco); agredida (como las bases de apoyo zapatistas en Zinacantán); o calumniada, perseguida y satanizada (como la Otra Campaña y el EZLN).

Pero la ilusión se acabaría a la hora en que se fuera viendo que nada había cambiado para l@s de abajo. Y entonces vendría una etapa de desánimo, desesperación y desilusión, es decir, el caldo de cultivo para el fascismo.

Para ese momento sería necesaria una alternativa organizativa de izquierda. Según nuestro cálculo, en los primeros 3 años de gobierno se definiría la verdadera naturaleza del llamado “Proyecto Alternativo de Nación”.

Nuestra iniciativa debía tomar en cuenta esto y prepararse para ir con todo en contra (caricaturas incluidas) por varios años, antes de convertirse en una opción real, de izquierda y anticapitalista.

7.- ¿Qué seguía? La Sexta.- Para finales del 2002, el proyecto que después sería conocido como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona estaba esbozado a grandes rasgos: una nueva iniciativa política, civil y pacífica; anticapitalista, que no sólo no buscara la interlocución con los políticos, sino que los criticara abiertamente y sin consideraciones; que permitiera el contacto directo entre el EZLN y l@s otr@s de abajo; que l@s escuchara; que privilegiara la relación con la gente humilde y sencilla, que permitiera la alianza con organizaciones, grupos y colectivos con el mismo pensamiento; que fuera de largo aliento; que se preparara para caminar con todo en contra (incluido el sector progresista de artistas, científicos e intelectuales) y dispuesta a enfrentarse a un gobierno con legitimidad. En suma: mirar, escuchar, hablar, caminar, luchar, abajo… y a la izquierda.

En enero del 2003, decenas de miles de zapatistas “tomaron” la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machetes (en honor a l@s rebeldes de Atenco) y varas de ocote ardiendo brillaron e iluminaron la plaza central de la antigua Jovel. Habló la dirección zapatista. De entre ell@s, el Comandante Tacho advirtió a quienes apostaban a la desmemoria, el cinismo y la conveniencia: “Se equivocan, sí hay otra cosa”.

En ese momento, aún entre la sombra de la madrugada, la Sexta Declaración empezó a andar…

(Continuará…)

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN y Comisión Sexta.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Agosto-Septiembre del 2006.

viernes, 15 de septiembre de 2006

La guerra del agua en el Plan Colombia

http://www.asicprimerazona.com.ar/asic/notas/guerra_agua/plan_colombia.htm

El agua de todos, para todos, con todos.


Stella Calloni

La guerra del agua en el Plan Colombia

Dentro del gran proyecto geoestratégico de Estados Unidos para recolonizar América Latina y la enorme fuente de recursos que significa "asegurar" esta región, uno de los objetivos precisados, es junto con el petróleo, minerales y otros, apoderarse de las más grandes reservas de agua potable en el mundo que atesora nuestro continente.

Existe un trazo despiadado en este aspecto dentro del esquema de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) que se aplica en forma sistemática, con nuevos agregados a los planes y planteos originales a medida que la dinámica cambia en la región.

De esto se trata todo el entramado del Plan Colombia, con añadidos como el Andina, y complementarios como el Plan Puebla-Panamá. Estos trazados que datan de los años 90, después de los Documentos Santa Fe I y II -diseñados para el ex presidente Ronald Reagan en los 80, fijando los cambios y objetivos en la política exterior estadounidense- tomaron vuelo con el Documento IV de Santa Fe, para los años 2000 y mostraron claramente de qué se trata el proyecto de recolonización de América.

De la misma manera, el nuevo mapa de la expansión militar estadounidense en la región determina los puntos neurálgicos del "control" de las fuentes de recursos estratégicos. Un ejemplo de ello lo dan la serie de bases "pinzas" establecidas alrededor de Colombia, con la ocupación cada vez más extendida de territorio ecuatoriano en un trazo que une a la estratégica Base de la isla ecuatoriana de Manta con las nuevas posiciones de tropas militares de Estados Unidos en ese país y en territorio colombiano, especialmente en la frontera colombo-venezolana.

Esto va extendiendo no sólo el control de los llamados bolsos petroleros de estos países andinos, sino también el gran objetivo de Estados Unidos: el apoderamiento y control de la Amazonia, con el establecimiento de bases fronterizas, que significará también el control de la poderosa red de ríos y reservas subterráneas de agua en todo el continente.

Si se estudian detenidamente tanto el Plan Colombia como el Puebla- Panamá, se verá que apuntan al control de todos los grandes ríos y comunicaciones fluviales -sumado a cuanto recurso estratégico quede a mano- desde el norte de México hasta el extremo sur de Argentina. En nuestro país, la mayor reserva de agua potable subterránea del mundo, el Acuífero Guaraní, que abarca además a varios países en una extendida serie de fronteras comunes, es uno de los principales ejes para el establecimiento de una base militar, o de inteligencia en la Zona de la Triple Frontera (Puerto Iguazú de Argentina, Ciudad del Este en Paraguay y Foz Iguazú en Brasil).

Para esto se vale Washington, con el especial apoyo del gobierno derechista de Israel, de un argumento tan falso, como los utilizados para la invasión y ocupación de Irak. Desde mitad de los 90, apoyados por el presidente Carlos Menem, los servicios de inteligencia argentinos y el entonces ministro del Interior Carlos Corach- el hombre que más colaboró a conformar los acuerdos antiterroristas regionales demandados por Washington y la CIA- comenzó a armarse la campaña para convertir a la Triple Frontera en otro "eje del mal".

A pesar de que EE.UU. tenía como socio privilegiado al dictador paraguayo Alfredo Stroessner (1954-1989), y toleró el enorme contrabando y tráfico realizado por este y sus hombres en la Triple Frontera, además de utilizar el lugar para el paso de armas destinadas a Irán dentro del escándalo "Irán-contras", repentinamente se decidió convertir a esa zona en un supuesto nido de células terroristas islámicas. Aún no habían sucedido los atentados de las Torres Gemelas de septiembre del 2001 en EE.UU., cuando ya esa zona era señalada como una base de Hammas y de Hezbollah, la organización que lucha en el norte de Líbano contra la ocupación israelí.

Nadie, en su más primitivo razonamiento, podría siquiera pensar que un terrorista islámico buscara refugio en ese agujero del mundo, supervigilado por diversos servicios de inteligencia, que además utilizaron al lugar para negocios sucios.

En los "archivos del horror", descubiertos en Paraguay a fines de 1992, sobre la dictadura de Stroessner y el llamado Operativo Cóndor, aparecen también datos sobre el tráfico de armas, y el intercambio con drogas, para los fondos destinados a la "contra" nicaragüense, el cuerpo mercenario de Estados Unidos en su guerra sucia contra la Nicaragua sandinista en los años 80.

Así, una serie de documentos estadounidenses afirmaban que las células terroristas islámicas de Ciudad del Este, eran una de las principales amenazas de seguridad que EE.UU. debía atender. Más de un centenar de documentos del FBI y la CIA a los que se unió también la agencia antidrogas DEA, fueron llevados ante los congresistas para lograr apoyo a sus pretensiones de instalar tropas en esa zona. En año el 2003, el jefe de la Administración del Control de Drogas, Asa Hutchinson, aseguró que la Triple Frontera continuaba siendo un refugio de terroristas y que esto demostraba la facilidad con que se podían infiltrar en distintos países.

La revista Military Review y la inteligencia de EE.UU., a inicios del 2003 afirmaron que este tipo de presión en el caso de la Triple Frontera era "la línea" a seguir para que los países de la región se alinearan con la política antiterrorista de Estados Unidos. Los últimos informes determinaban que en la Triple Frontera existían células dormidas de Al Qaeda.

La persecución se lanzó sobre miles de familias árabes que viven en Ciudad del Este y que conforma una de las más antiguas comunidades de Sudamérica, privadas de enviar ahora algo de dinero a sus familias. La sugerencia de la inteligencia israelí fue que se bloqueara toda posibilidad de envío a familiares, conformándose así otra de las injusticias y violaciones humanitarias en el mundo actual.

La presión sobre la región se acentuó cuando los satélites estadounidenses mostraron la enorme extensión del Acuífero Guaraní. El problema del agua potable se agudizó con el huracán neoliberal, cuando las empresas privatizadas, junto con la apropiación de los principales recursos latinoamericanos, provocaron también el mayor proceso de degradación ambiental que augura una tragedia para la humanidad. En EE.UU. el agua potable es un botín preciado a lograr utilizando los medios que sean necesarios, incluyendo la guerra.

América Latina no puede menos que mirarse en el espejo de África, uno de los continentes más ricos en recursos, cuyo territorio fue desertificado por el colonialismo europeo. La invasión a Irak también significó el apoderamiento no sólo de los más grandes recursos petroleros, sino también de reservas de agua, importantes ríos y recursos hidráulicos en ese país, objetivos preciados de su principal aliado en la zona: Israel.

Ahora agua y guerra se unen en otra tragedia de la humanidad. Y Sudamérica está en la mira.

http://www.asicprimerazona.com.ar/asic/notas/guerra_agua/plan_colombia.htm
http://www.voltairenet.org/auteur3643.html?lang=es
http://www.palabranet.net/secciones/ecologia/laguerradelagua.htm

La guerra del agua II

La guerra del agua


por Arnaldo Salvini
Sólo el 3% del agua terrestre es potable. Los datos científicos más optimistas informan que para el año 2.025 unos 3.500.000.000 de personas padecerán por escasez de agua potable. Los más pesimistas calculan que esa carencia afectará a 7.000.000.000 de niños mujeres y hombres, habitantes de este planeta.

  • Europa y Asia sin agua

Europa se encuentra en estado crítico. De sus 55 ríos, sólo cinco no están contaminados. Turquía e Irak están enfrentados por las nacientes de los ríos Tigris y Eufrates. Los turcos aspiran a construir represas para desviar el agua de estos ríos, que, en su curso inferior, atraviesan Irak. El trasfondo de la guerra israelí-palestina también está dado por la decisión de Israel de apoderarse de los recursos que ambos pueblos comparten y aún del agua del Líbano y Siria. La contaminación ha matado toda la vida que florecía alrededor del Mar Aral y ha afectado la salud de los habitantes de la región: distintos cánceres, abortos expontáneos, niños que nacen con graves problemas físicos y mentales.

  • El agua potable en el continente americano

La escasez de agua está llevando a disputas entre los usuarios y los proveedores que a veces se convierten en verdaderos enfrentamientos armados. Para Estados Unidos el agua potable es una mercancía, por lo tanto, objeto de compra-venta como cualquier producto y no un bien común. Los cambios en los recursos hídricos están afectando sus relaciones internacionales, en la frontera con Canadá y Sur con Méjico donde existen cuencas compartidas. Estados Unidos está construyendo un dique en el río Colorado, en su territorio, para privar de las aguas de ese río a Méjico. Los ojos de Estados Unidos se han vuelto ahora, hacia los otros países del continente. Una de las premisas fundamentales del documento SANTA FE IV dice: «Los recursos naturales del hemisferio están disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales (las de EE.UU. por supuesto). Los intereses de la población local no son tenidos en cuenta; tampoco el equilibrio ambiental necesario para la vida humana, vegetal y animal.

La mayoría de la población centroamericana no tiene acceso al agua potable.

  • El acuífero guaraní

Es un gran depósito de agua potable subterránea, de 1,2 millones de Km. cuadrados de extensión. Tiene un volumen de 37.000 kilómetros cúbicos de agua almacenada. Cada kilómetro cúbico es igual a 1 billón de litros. Ese inmenso caudal de agua podría quitarle la sed a toda la humanidad duran te siglos. Ocupa el 10% del territorio brasileño, el 18% del territorio paraguayo, el 25% del uruguayo y el 6% argentino. Estudios actuales permiten suponer que se extiende hasta la “Laguna Mar Chiquita” (Córdoba), y hasta los lagos del Sur argentino. De ser así, se convertiría en el primer depósito de agua subterránea potable del mundo. Es rico en elementos químicos como el deuterio, utilizado en astronáutica y cohetes militares como gas propulsor, en tritio, usado en los ensayos termonucleares, uranio, torio y silicio apto para la industria espacial y aeronáutica. Su rendimiento es de 40 a 80 kilómetros cúbicos de agua por año, lo cual le permitiría cubrir las necesidades de agua de 360 millones de personas indefinida- mente, ya que se trata de un recurso renovable. La población actual en el área del Acuífero, se estima en 15 millones de habitantes. La investigación sobre este acuífero estuvo hasta 1997 a cargo de varias universidades de Argentina, Uruguay y Brasil pensando en que podía haber petróleo, pero se encontró a 1.000 metros de profundidad agua caliente y de gran poder energético para la industria. Luego pasó a ser parte de un proyecto financiado por el Banco Mundial.

  • La intervención de las multinacionales

Los proyectos hídricos están en manos de multinacionales norteamericanas y europeas. “La Global Environmental Facility”, brazo ambiental del Banco Mundial, está financiando el Proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable del Acuífero Guaraní, cuenta con el apoyo de los gobiernos de Holanda y Alemania. Su propósito aparente es la investigación científica, pero en realidad representa el comienzo de una lucha por la apropiación de ese valiosísimo recurso natural. El movimiento brasileño “Grito Das Aguas” sostiene que este Proyecto consolidará el conocimiento acumulado durante años de investigaciones desarrolladas en diferentes universidades latinoamericanas para ponerlo a disposición de intereses corporativos extranjeros. “Con esta información estratégica, los grandes grupos económicos podrán orientar sus inversiones hacia su objetivo prioritario: la creación del mercado del agua, implantando de facto la nueva hidrogeopolítica de dominación, que pone en peligro la explotación soberana de nuestros recursos”. Para controlar estos recursos EE. UU. diseñó para nuestro continente un sistema que excluye toda forma de democracia participativa, porque es más fácil comprar presidentes, legisladores, gobernadores, alcaldes o prefectos que un pueblo que se exprese a través de plebiscitos, consulta popular, referéndum, control de gestión o revocatoria de mandatos.

  • El ALCA y el agua

Estados Unidos, con el argumento de la libertad de comercio, está impulsando el ALCA. (Área de Libre Comercio de las Américas). Propone la eliminación de las aduanas en todos los países americanos, desde Alaska hasta la Argentina, basándose en el principio de “libre comercio internacional”. Prohibe a los estados nacionales “ejercer soberanía” sobre sus recursos naturales y les impide oponerse al libre acceso de las empresas privadas a los insumos, materias primas (el agua es una de ellas), tecnología o canales de distribución. En caso de conflicto entre las empresas privadas y un estado, éste renuncia a dirimirla judicialmente en sus tribunales y se establece como Tribunal Arbitral la Corte Penal de Nueva York. El ALCA define el agua potable como una mercancía, un bien comerciable sujeto a las leyes de mercado, desconociendo toda función social y la “soberanía de los estados” sobre ese recurso. De hecho, el agua será monopolizada por las multinacionales más poderosas. El suministro de un elemento esencial para la vida humana, animal y/o vegetal, quedará en sus manos. En 1998 la compañía estadounidense Sun Belt demandó al gobierno canadiense por u$s 10 mil millones por violación al Tratado. El gobierno de la provincia de Columba Británica (Canadá) prohibía la exportación masiva de su agua potable y Sun Belt quería exportar la a la sedienta California. La firma estadounidense Metalclad, demandó al gobierno mexicano por u$s 17 millones. Las autoridades mexicanas habían ordenado el cierre de la planta de tratamiento y eliminación de desperdicios tóxicos peligrosos de Metalclad en San Luis Potosí. La compañía lo consideró una expropiación injusta. Invocó la protección del Tratado de Libre Comercio, del que formará parte el ALCA y venció su caso contra México. Inseparable de la problemática del ALCA y los recursos de agua suramericanos es la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Suramérica (IIRSA). Esta iniciativa pretende construir una enorme infraestructura de transporte para vincular los rincones más aleja- dos del continente a la economía global, incluyendo canales que harán posible que barcos entren por el río Orinoco, pasen por la cuenca del Amazonas y salgan al Atlántico por el río La Plata. Las grandes potencias y las corporaciones comerciales del agua quieren establecer un régimen mundial de privatización compulsiva mediante el cual obligaría a todos los países miembros a abrir a la privatización sus sectores de servicios, que van desde el agua y las telecomunicaciones hasta la salud, educación y sistemas penales.

  • La “Triple Frontera”

Como lo hizo para justificar su invasión a Irak, con las armas de destrucción masiva, Estados Unidos, inventa la excusa del terrorismo en la “La Triple Frontera”, para controlar la zona e intervenir para combatir supuestas amenazas comunes como el tráfico de armas, drogas y las migraciones ilegales. Promueve la realización de ejercicios militares combinados en nuestros territorios, siempre cerca de zonas donde existen recursos estratégicos. Forma civiles especializados en defensa en el Centro de Estudios de Seguridad Hemisféricas, integrado a la National Defense University, para lograr el control de los recursos estratégicos. “Liberación”, un semanario latino publicado en Suecia, en un editorial reciente sobre la agenda Bush para el Acuífero Guaraní y la Triple Frontera apunta a dos escenarios posibles: "Uno, la apropiación territorial a través de compras de tierras con recursos naturales, como extensas zonas en la Patagonia. (o los Esteros del Iberá, en Corrientes). O en la peor de las circunstancias no se descarta una invasión militar. Esta hipótesis traza un paralelo con la última guerra en Irak y la actual apropiación de las grandes petroleras estadounidenses de la riqueza iraquí."

  • ¿Podemos hacer algo?

Planteado el tema del agua de este modo, como una cuestión de supervivencia, relacionado con las mencionadas políticas de los organismos y empresas internacionales de apoderamiento de los recursos estratégicos de toda la humanidad para su propio provecho, debemos preguntarnos:

  • ¿Dejaremos que a nuestros hijos les falte el agua?

Tomemos conciencia de esta situación considerando que nuestros recursos vitales deben ser destinados a satisfacer nuestras necesidades y “no renunciar a nuestra soberanía sobre ellos”. 2*) Tratemos de ampliar nuestra información sobre este tema por todos los medios a nuestro alcance, recurriendo a todas las fuentes. 3*) Hablemos de de este tema con nuestros familiares y conocidos. Una de las estrategias más eficaces del enemigo es la distracción. La “transmisión boca a boca” es un arma poderosa que está al alcance de todos y que poco utilizamos. 4*) No nos quedemos aislados como espectadores de nuestra propia destrucción. Pongámonos en contacto con otras personas que tengan esta misma inquietud. Nuestra Nación todavía está viva y como todo organismo viviente tiene sus mecanismos de autodefensa. Tratemos de estimularlos. Presionemos. Exijamos a nuestros gobernantes una política clara y medidas concretas para la defensa de nuestros recursos naturales y la defensa de nuestra soberanía ante la intervención de organismos extranjeros.

La guerra por el control del agua ya comenzó. El futuro de nuestros hijos está en juego. No dejemos que este recurso vital sea manejado como una mercadería, accesible, sólo a quienes puedan pagarlo. Exijamos que sea defendido como un bien nacional y su distribución sea considerada un servicio público.

  • ¡Estemos prevenidos!

Si por el gas y el petróleo, sin los cuales podemos subsistir, hacen los que están haciendo. ¿que no harán por el agua sin la cual no se puede vivir?

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Elsa M. Bruzzone: (CEMIDA)
Gian Carlo Delgado Ramos: “Se vienen por el agua de la Triple Frontera”
Carmelo Ruiz Marrero: “Pretenden privatizar el acuífero guaraní”

http://poetas.com/editorial/noticias_realidad.shtml?category=7&id=1127121922

http://www.asicprimerazona.com.ar/asic/notas/guerra_agua/guerra_agua_index.htm